Honradez y confianza, claves para la motivación en el trabajo y el liderazgo

Dejadme comenzar por el principio… desde el final.
Después de años en la misma empresa, con buenos momentos, malos, alegría, tristeza, estrés, siento un apego al proyecto. He desarrollado múltiples competencias, crecido profesional y personalmente, y sigo teniendo ganas de más y de seguir evolucionando.
En definitiva, soy un empleado motivado.
Cómo lograr esa motivación es un tema que me gustaría tratar en otros artículos. Dejadme que os hable hoy de lo contrario: cómo destruir de un plumazo ese tesoro, el santo grial de la gestión de equipos, la motivación.
¿Bajadas de sueldo? ¿Mobbing? ¿Proyectos poco interesantes? ¿No sentirse valorado? Pues la palabra clave es precisamente una que aparece con poca frecuencia en el ámbito empresarial. Vamos a hablar de honestidad y confianza.
Imagina que de repente se lleva a cabo un despido del 20% de la plantilla (covid, cambio de estrategia, compra de la empresa, etc.). Tu burbuja de protección contra el desánimo y la rutina empieza a debilitarse, pero resiste ese primer golpe. No pasa nada, mañana será otro día, levantaremos esto y saldremos más fuertes. El problema viene cuando en el siguiente All Hands, todo son sonrisas, y el management repite constantemente un mensaje optimista con una sonrisa en la boca. ¿Qué está pasando? ¿Por qué sonríen? Hay que ser positivo, pero las malas noticias se dan serios, y esas personas eran mis compañeros.
Y… ¿por qué se mantiene a gente poco eficiente, y se ha despedido a empleados clave? Quizás hay un buen motivo para ello, pero lo que ha pasado es que no me han tratado como a una persona (¿sonrisas?) y las explicaciones han sido inexistentes o claramente falsas.
Si la performance no importa, ¿seré el siguiente yo? ¿Puedo fiarme de lo que me digan mis managers? No vivo en un mundo de fantasía, la vida es dura para todo el mundo, y era consciente del sesgo en la comunicación con los empleados de las decisiones estratégicas, pero en el siguiente All Hands ni me molesto en hacer preguntas porque ya no confío en las respuestas ni en las personas que las dan. Mi burbuja está rota, y empiezo a desempolvar mi CV. Mi rendimiento se reduce.
Pensaréis: claro, pero el motivo han sido los despidos. Solo una parte. Empatizar con los sentimientos generados en el resto de la plantilla, y dar una explicación creíble, adulta y profesional, no hubiera causado la desconexión con la empresa. Quizás hubiéramos llorado a los caídos, y continuado en la lucha por reflotar el barco. Mi confianza en el liderazgo de la empresa fue totalmente destruida por esconderme información, mentirme, y no tener en cuenta el componente humano a la hora de gestionar la situación.
Hablar de honestidad, integridad, e inteligencia emocional, no está de moda en el mundo de los negocios. Quizás por ello los buenos líderes son tan escasos.
Nota: Todo lo anterior es pura ficción, y ningún animal ha sido maltratado durante la redacción de este artículo.

