Trabajo

Team building en la era post covid

Bienvenido Mr. trabajo en remoto

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Persona trabajando sola en casa junto a una ventana
Foto: Kelly Sikkema en Unsplash

¡Por fin (o no) llegó el trabajo remoto! Hace no tanto tener un amigo que trabajaba desde casa era como conocer a un extraterrestre, y sugerir en el año 2000 que algún día el trabajo en remoto sería algo normal sonaba tan loco como decir que no se podría fumar en los bares, o que los programadores tendrían sueldos dignos.

Pues bien, después de pasar por ese torbellino de emociones que fue el covid, donde aprendimos a conocernos mejor a nosotros mismos, a nuestras parejas, y a cocinar platos exóticos, el trabajo en remoto nos dijo hola para quedarse, y con ello, trajo una avalancha de cambios en el mundo laboral.

El debate sobre los beneficios o las desventajas del trabajo en remoto es amplio: ¿aumenta o disminuye la eficiencia? ¿Cómo realizar los trainings, sobre todo a empleados nuevos? ¿Cómo afecta a los costes? Y así, un sinfín de preguntas sobre ese viejo conocido, o eso creíamos, que cuando ha irrumpido en nuestra sociedad nos ha mostrado su verdadera cara.

Centrándonos en el aspecto de las interacciones personales y las dinámicas de equipo, podemos encontrarnos empresas donde hace tan solo unos años, el momento de la comida o del café era esa pequeña joya que animaba el día, se establecían relaciones personales, se organizaban actividades fuera del trabajo como cenas, salidas lúdicas, etc. Sin embargo, esa misma empresa, con esos mismos empleados, a día de hoy puede ser un terreno inhóspito a nivel social, e ir a la oficina puede ser como una expedición al desierto.

Actualmente podemos encontrar auténticos ermitaños, con apenas interacción social en su día a día, y con equipos donde hay miembros que nunca se han encontrado presencialmente. Obviamente, todas estas nuevas dinámicas tienen múltiples efectos, y aún no tenemos muy claro a dónde nos llevarán en diversas áreas, como puede ser la salud mental, la productividad, las adicciones a las pantallas, la colaboración, y otros. Donde parece que sí hay consenso, es que en muchas de esas áreas, la afectación es negativa.

No me malinterpreten, no estoy en contra del trabajo en remoto. Aporta muchos beneficios, algunos de ellos incluso a largo plazo, como podría ser descargar el volumen de población de los núcleos urbanos. Pero los puntos que ya hemos conseguido identificar como negativos, deben ser trabajados y hacer lo posible para mitigar los efectos adversos. Los clásicos team buildings, deben ser potenciados y reinventados, para ofrecer una ventaja al empleado que haga que los perciba como algo beneficioso y no una carga. Eso, inevitablemente, conlleva un coste. Ya sea porque habrá que aumentar la frecuencia de estas actividades, celebrar comidas/cenas en restaurantes más costosos, realizarlas en horario laboral, o costear experiencias más excepcionales que un empleado normalmente no pagaría de su bolsillo.

El peaje de no mimar las interacciones personales entre el personal, puede ser decenas de trabajadores que malgastan su tiempo navegando por internet en su casa, jóvenes talentos abandonando la empresa, colaboración pobre y equipos no coordinados, o hasta bajas por depresión.

Por favor, no subestime el daño y la influencia que puede tener en su equipo una baja interacción social. La afectación en el estado de ánimo, la salud mental, y el compromiso con la empresa, se verá directamente afectada.